La
Provincia de Tucumán está en una severa crisis
económica con altos niveles de desempleo, bajos salarios
en un marco de creciente desigualdad social. La inseguridad
alimentaria de los hogares de escasos recursos es uno de
los resultados de este proceso. Para hacer frente a esta
situación 36.000 familias de escasos recursos, han
desarrollado huertas orgánicas familiares a lo largo
de la provincia. A través del Programa Prohuerta
(Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente de la
Nación, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria).
Estas
familias dependen en gran parte de sus huertas para tener
alimentos frescos para el consumo diario, para venderlos
localmente o compartirlos solidariamente con sus vecinos.
Pero sus huertas son insostenibles si no pueden ser autosuficientes
en insumos vitales como las semillas.
En
este contexto la Asociación de Técnicos de
Programas y Proyectos Sociales (ATPPS) ejecuta “Las
Semillas de la Vida: Un Proyecto de Agricultura Comunitaria
Orgánica y Sustentable en Tucumán, Noroeste
de Argentina”, en conjunto con el Programa INTA-PROHUERTA,
la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM),
la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la Red
Orgánica Solidaria de Tucumán (ROST).
“Las
Semillas de la Vida” tiene por Objetivo General contribuir
a la sostenibilidad de la producción familiar de
alimentos orgánicos y sanos en las comunidades más
pobres de Tucumán, a través del fortalecimiento
de la producción local de semillas orgánicas
para sus huertas.
Los beneficiarios primarios de este proyecto son 7.000 familias
huerteras de escasos recursos, quienes reciben capacitación
y semillas producidas localmente. Entre estas familias,
se destacan 30 promotores comunitarios, que motorizan el
proyecto y 20 Grupos comunitarios que desarrollan microproyectos
demostrativos de rescate, preservación, multiplicación
y distribución solidaria de semillas.
Un
Consejo Comunitario controlará la marcha del proyecto,
estando el gerenciamiento a cargo de la ATPPS.
Los
resultados alcanzados son:
-El empoderamiento de las comunidades a través del
establecimiento de un sistema de gestión participativa
del proyecto, y de la capacitación en producción
de semillas.
-El desarrollo e intercambio de tecnologías apropiables
y recursos fitogenéticos para autoconsumo.
-El aumento de DISPONIBILIDAD y ACCESIBILIDAD de semillas
para las huertas de los grupos y las comunidades participantes.
-La generación de información y difusión
de los resultados de este modelo comunitario.
Estos resultados se han logrado a través de las siguientes
actividades:
Durante el primer año, los promotores y técnicos
trabajaron con las familias huerteras para crear un inventario
de recursos fitogenéticos locales , utilizado para
el autoconsumo y de sus tecnologías de preservación
y propagación actualmente implementadas. Durante
el segundo y tercer año, los Grupos y familias participantes
desarrollan en sus comunidades microproyectos de propagación
de semillas y establecimiento de bancos De semilla de uso
comunitario. Cada Microemprendimiento contempla a su Vez
la capacitación de las familias de su comunidad.
Las semillas y tecnologías desarrolladas en los microproyectos
son demostradas e intercambiadas en ferias de trueque organizadas
a lo largo de la provincia.
Finalmente se ha desarrollado la Autoevaluación del
proyecto y su desarrollo: Un equipo de promotores comunitarios
ha sido capacitado y trabaja con métodos de evaluación
participativos conjuntamente con Investigadores de la UNT
y la LSHTM.
Actualmente después de cuatro años el proyecto
se encuentra en una etapa de mejoramiento de la calidad
de los procesos de producción y almacenamiento de
semillas.
En el pasado mes de octubre hemos recibido la visita de
una delegación de hermanos venezolanos con quienes
hemos compartido nuestra experiencia en el desarrollo de
este proyecto.
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